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CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

San Juan Pablo II en Montserrat

Ayer viernes celebrábamos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Hoy sábado es la fiesta del Inmaculado Corazón de María. Estos dos Corazones son inseparables. María siempre nos lleva a Jesús.

San Juan Eudes, en el siglo XVII, difundió esta devoción. En el año 1942, en plena II Guerra Mundial, el Papa Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María. Esta fiesta fue oficialmente establecida en toda la Iglesia para obtener por medio de la intercesión de María "la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes".

El Papa San Juan Pablo II declaró que la conmemoración del Inmaculado Corazón de María debe realizarse en todo el mundo católico.

El texto de consagración de Pío XII dice así:

"Ante tu trono nos postramos suplicantes, seguros de alcanzar misericordia, de recibir gracias y el auxilio oportuno... Obtén paz y libertad completa a la Iglesia santa de Dios; detén el diluvio del neopaganismo; fomenta en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, para que los que sirven a Dios aumenten en mérito y número".

Veneramos el corazón que guarda todas las cosas de Dios en su Corazón (Cfr Lucas 2, 51), y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón.

En diciembre de 1925, la Virgen se le apareció a Lucía Martos, una de las tres pastorcitas de Fátima, y le dijo: "Yo prometo asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen la tercera parte del Rosario, con intención de darme reparación". Esta devoción de los cinco primeros sábados de mes es una de las más conocidas.

Honremos a nuestra Madre del Cielo hoy de manera especial. Pidámosle que nos conduzca siempre de la mano hacia Jesús.

La Virgen de Fátima


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